Propósito


A veces es difícil explicar las cosas sin el debido reposo, en la apremiante vorágine del día a día.
Y también sucede que esos asuntos muchas veces son complejos, llenos de matices,
o que precisan, para ser bien entendidos, de un oportuno auxilio documental.
Este misterioso cuaderno de hojas infinitas nos permite comunicarnos con calma,
y al mismo tiempo, con inmediatez.
Ese es su propósito.


martes, 11 de septiembre de 2012

Antes de nada, disculpas

Mil disculpas por una ausencia tan prolongada. Aunque no es una buena excusa, quien esto escribe tiene que decir en su descargo que se acumularon a final de curso tantas y tan acuciantes tareas, tantas apelaciones urgentes a nuestra atención, que este pobre blog, dado a la reflexión demorada, siempre quedaba relegado para mejor ocasión. Y así pasaron los meses, hasta hoy, que estamos justo a las puertas de un nuevo curso y se hacía forzoso, al menos, un saludo.

Un curso que se presenta más incierto que de costumbre, en el que lo único incuestionable es que los profes vamos a trabajar más y cobrar menos (quienes tenemos la fortuna del trabajo, porque hay quien tiene situaciones peores que lamentar). Y por muy positivos que nos pongamos y por mucho que queramos hacer de la necesidad virtud, comenzar así no es un buen punto de partida, y hay que contar con ello. 

Es cierto que la situación general del país es tan dramática que hasta nos da apuro exteriorizar el desencanto, y es verdad que también sentimos el imperativo moral de tirar con fuerza hacia adelante, a pesar de la furia de los vientos que soplan en contra. Como tantas otras personas, tenemos la incómoda sensación de expiar una pena por un delito que no hemos cometido. 

Tampoco las familias tienen razones para el optimismo, con el coste del material escolar cargado con un brutal aumento del IVA y, lo que es peor, con una perspectiva de futuro tras los estudios de sus hijos más que sombría.  

Si acaso, y por no hundirnos en la depresión colectiva, la crisis debiera producir un efecto reflexivo: volver la mirada hacia lo auténtico, hacia lo esencial, hacia los terrenos más seguros. Nuestra labor, la enseñanza, está en ese ámbito de lo esencial, nada menos que la transmisión del conocimiento, de nuestra cultura y valores. Si esa reflexión colectiva nos permitiera a todos los implicados en este complejo proceso en que se ha convertido la educación volver a los principios más esenciales de la enseñanza, el deseo de aprender y la generosidad de enseñar, algo habríamos ganado. 

En todo caso, y por encima de todo, prevalece la bienvenida a todos los que llegan a nuestro centro y el deseo de un curso 2012-2013 lo más feliz y fructífero posible