Propósito


A veces es difícil explicar las cosas sin el debido reposo, en la apremiante vorágine del día a día.
Y también sucede que esos asuntos muchas veces son complejos, llenos de matices,
o que precisan, para ser bien entendidos, de un oportuno auxilio documental.
Este misterioso cuaderno de hojas infinitas nos permite comunicarnos con calma,
y al mismo tiempo, con inmediatez.
Ese es su propósito.


jueves, 24 de noviembre de 2011

Sobre la convivencia

Hablar de planes de convivencia en la enseñanza debería ser un oxímoron. Cuesta imaginarse, por figurar un ejemplo extravagante, a Aristóteles poniendo orden entre sus desatentos discípulos, más ocupados en tramar un sabotaje en algún recodo del famoso paseo del Liceo, que en beber de las palabras del maestro. Algo debió de suceder con el paso del tiempo, cuando el término que vino a triunfar en castellano para designar nuestra noble profesión fue el de "enseñar", cuyas dos primeras acepciones en la RAE son las siguientes: 1) Instruir, doctrinar, amaestrar con reglas o preceptos. 2) Dar advertencia, ejemplo o escarmiento que sirve de experiencia y guía para obrar en lo sucesivo. No parecen hablarnos, una y otra, de una acendrada pasión por el conocimiento de parte del alumno ("el que se alimenta", dice, candorosa, la etimología), ni un puro y altruista afán por transmitirlo, de parte del profesor.


A día de hoy, nos guste más o menos, la convivencia (término un pelín tramposo, porque, en el contexto en que lo utilizamos suele hacer referencia a lo contrario: los problemas de convivencia), es uno de los retos más importantes que afronta un centro de enseñanza secundaria, porque es condición anterior y necesaria para nuestro objetivo fundamental, el de dar la mejor formación académica posible. Por otra parte (habría que ver con qué autoridad, vistos los ejemplos que recibimos de ella), la sociedad nos demanda cada vez con más fuerza que, además de la formación académica, consigamos una formación humana  y, por así decirlo, ciudadana. Sin el auxilio de toda la sociedad y, particularmente, sin la fuerte implicación de los padres, los esfuerzos aislados de un centro educativo son "voces que claman en el desierto".

Sea como fuere, este curso estamos reflexionando sobre el particular, y tratando de actualizar nuestros instrumentos, en el marco normativo del Plan de convivencia, para ver si podemos afinarlos lo más posible con el concurso de toda la comunidad educativa, y configurar un sistema efectivo (además de equitativo y proporcionado) que dé respuesta a los inevitables conflictos (por fortuna, no demasiados) que genera el tráfico constante, durante más de seis horas, de casi quinientos adolescentes por nuestras aulas, laboratorios, talleres, patios, gimnasio, biblioteca y demás dependencias del centro.  

viernes, 11 de noviembre de 2011

Cometas en el cielo

Carátula de una edición en español
 de la novela
El club de lectura que ha echado a andar Laura este curso ya ha tenido el saludable efecto de hacernos leer (incluso a quienes no estamos, de momento, adscritos a él) un libro sumamente interesante, "Cometas en el cielo" ("The Kite Runner", en su lengua original). Y a ver también, ya puestos, la película que se inspiró en la novela (el primero debido a la pluma de Khaled Hosseini, fue escrito en el 2003; la segunda, dirigida por Marc Foster, se estrenó en 2007). Una venta de ocho millones de ejemplares (empujados, como la propia novela, por los sucesos del 11-S y la posterior invasión de Afganistán) avalan el interés que suscitó en todo el mundo la novela.

Me ha parecido una elección muy atinada para comenzar: la novela se lee con mucha facilidad y atrapa desde su inicio la atención del lector. Pero, además, resulta muy emotiva, porque detrás de la asombrosa peripecia que relata, se siente latir la propia experiencia del autor. De su mano nos sumergimos en la tortuosa historia afgana, un descenso hacia los abismos de la barbarie que resulta toda una parábola del potencial aniquilador del extremismo ideológico y religioso. Y, con todo, este viaje a Afganistán nos vuelve a demostrar la universalidad de los anhelos humanos, de sus miserias y grandezas, iguales allá por donde se vaya, si se consigue eliminar la costra más o menos gruesa de este o aquel modelo de civilización. El autor, como todo exiliado, contempla con una mezcla de apasionada añoranza y sentimiento de fatalidad y rechazo el lugar donde nació y pasó su infancia. Una perspectiva compleja y hasta contradictoria, un puro oxímoro a veces, que hace muy rica su lectura.
Cartel anunciador de la película

Paralelo al país y su tortura, aunque en dirección opuesta, hay otro Afganistán interior, la pugna desesperada por limpiarse de todos los demonios personales que contaminan la vida diaria del protagonisa y encontrar, tras las pruebas de un sufrimiento extremo, ese anhelo supremo al que todos aspiramos y que un poeta resumió en un verso total: "paz en la verdad". Hay que sumergirse en el infierno Afgano, sentir toda la frustración y el dolor, encarar con salvajismo el pasado, y volver con la conciencia limpia, tras saldar todas las cuentas pendientes consigo mismo, trayendo de la mano a una atormentada y quebradiza Eurídice, o, si preferimos una imagen de la novela, la delicada cometa al albur de los vientos.

Dos viajes apasionantes, uno histórico, que nos permite conocer muchos aspectos de la cultura, de la historia, de las costumbres y hasta de la lengua afganas, y otro psicológico, un tenebroso viaje por los miedos, las frustraciones y esperanzas del ser humano.

Esto, y muchísimas cosas más, a mi modesto entender, en el primer libro propuesto como lectura en nuestro club.

martes, 8 de noviembre de 2011

Sobre la promoción y la titulación

Alguien tal vez pensará qué poco cultivo tiene este blog, y se sorprenderá de que, sucediendo tantas cosas en un instituto, no haya alguna que inspire, al menos, una entrada diaria. Y no le faltará razón en algo: tantas cosas suceden que no dejan tiempo para el sereno y reposado ejercicio de la escritura y la reflexión.

Pero hoy hemos sacado un poco de tiempo, y hay un tema interesante que comentar (y que, además, vamos a tratar en breve en una CCP). Resulta que en la Circular de principio de curso, además del tema de las competencias básicas, se nos instaba a asumir como objetivo una mejora de las tasas de promoción, titulación y abandono. El tema de la promoción tiene su enjundia, pues la palabra tiene unas connotaciones que no parecen compadecerse siempre con la realidad: promocionan en la ESO quienes ya han repetido un curso en la etapa, los que, teniendo el curso suspenso, pasan de segundo a tercero de diversificación, o de tercero a cuarto. Promocionan alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales, en virtud de las adaptaciones curriculares (o proyectos de trabajo individual, como se dice ahora)... Categorías, en suma, muy heterogéneas, que se añaden a la promoción stricto sensu (para entendernos), y cuya interpretación estadística global se hace difícil. Más unívocos son los caminos que llevan a la titulación, y más significativa su estadística. Tampoco es sencillo calcular el abandono escolar, pues habría que "seguir la pista" a alumnos que abandonan el instituto, pero no (al menos el curso siguiente) el sistema escolar.

En todo caso, el asunto nos ha servido para hacer balance de nuetras tasas de titulación, promoción y abandono el pasado curso, y llegar a la conclusión de que los requerimientos de la Circular de principio de curso son casi imposibles de cumplir. En la ESO, de primero a segundo promocionaron el 92,1 %, de segundo a tercero, el 91,9, de tercero a cuarto, el 92,6. En cuarto titularon el 90,5%. En diversificación, en terecero promocionó (no hay más remedio), el 100%, y en cuarto tituló el 50 %. Por lo que hace al bachillerato, en primero de bachillerato de ciencias y tecnología, promocionó a segundo el 91,8%, y en el de humanidades y ciencias sociales (el punto débil del sistema, a lo que se ve), el 43,3%. En el segundo de bachillerato científico titularon el 96,9%, y en el de humanidades, el 76%. En todos los niveles, el total sobre el que se establece el porcentaje fue el de matriculados al principio de curso. La verdad es que el objetivo marcado por la Circular no está nada fácil. ¡A ver cómo se mejoran estos porcentajes!